domingo, 20 de abril de 2014

El borrador del primer capítulo de obsidian

Jennifer hoy compartió en este post el capítulo que fue el primero que escribió para Obsidian, acá la traducción:



Capítulo 1
No quería mirar hacia arriba. Quizá si la ignoraba, la casa se iría lejos. Quizá Virginia “por Dios” Oeste volvería a ser este extraño estado en un mapa que no tenía intenciones de nunca visitar.
Pero tenía que mirar.
Esconderse en el auto no funcionaría por el siguiente año o algo así de mi vida. Eso sería raro, y además, no era como que algo de esto iba a desaparecer. Di una ojeada primero, sólo una pequeña ojeada.
La primera cosa que noté fue la cama de flores en frente del largo porche. Las hierbas chocaban en el acolchado desvanecido, creciendo sobre la piedra que lo separaba del patio delantero. Eso tendría que ser arreglado. Mamá probablemente insistió al corredor de bienes raíces que dejara la cama de flores irse a la mierda, sabiendo que yo haría un proyecto rápidamente de ello.
¿Dónde estaba mamá? Oh, sí. Ella ya estaba dentro, haciendo felices planes en su feliz cabeza. Apreté los ojos y tomé una profunda respiración. Esto es por mamá. Ella necesitaba esto. Las dos necesitábamos esto.
Salí del auto, mi trasero estaba entumecido y mis piernas hormigueaban por el viaje en auto que no terminaría. Caminando alrededor del u-haul, vi mi fiel, pequeño sedán de cuatro puertas que había sido remolcado justo con el resto de nuestras pertenencias. Hombre, extrañaba ese auto. Pasé mis dedos por el lado mientras me acercaba al porche. Mi hogar—esta era mi nuevo hogar.
La casa parecía algo sacado directamente de una película de casas embrujadas. Tenía incluso una torre—una maldita torre. ¿Qué se supone que debería hacer con eso? La aburrida casa blanca creó dos historias con una gran posibilidad de que había un ático situado en la parte superior que era tierra de nadie. Las persianas que revestían cada ventana eran de un negro oscuro. Los árboles chocaban a los lados de la casa y oscurecían la tierra afuera. Era idéntica a la casa de junto y a las dos que estaban al comienzo del camino.
“¿Mamá?”
No hubo respuesta. Quizá la casa de la comió.
Los pasos en el porche hicieron que este gruñera mientras caminaba. Di una mirada a la casa de junto antes de meterme dentro, siendo recibida por una ráfaga de aire frío. Por lo menos el lugar parecía tener renovada con aire acondicionado central. Puntos.
El pequeño vestíbulo estaba oscuro y lleno de cajas sin abrir. Derecho arriba había escaleras que conducían hacia arriba y al final del pasillo había dos puertas abiertas a un área de cocina combinado con un lugar para cenar. Una sala de estar estaba en el otro lado.
Mi madre había desaparecido completamente, y luego de estar parada en el pasillo por un rato supe que necesitaba hacer una decisión. Avanzar más dentro de la casa o correr como una loca de aquí y unirme al equipo de una revista de viajes.
Di un gran y dramático suspiro mientras me movía dentro de la gran, más que nada anticuada cocina y agarré una de las cuantas cajas que llenaba la casa. Estaba segura de que mamá ya estaba en su habitación, pero yo era más práctica. Empezar a empacar. Terminar las cosas. Fijarse en cómo era injusta la vida luego, porque habría un montón de tiempo para ello.
***
Luego, cuando estaba cubierta de polvo y había terminado de saltar por cada pequeño crujido, mi mamá reapareció, bañada y vestida en su uniforme de enfermera.
Me quedé mirándola sin creerlo, limpiando mis manos en mis pantalones cortos.
“¿Vas a trabajar esta noche?”
“No has mirado tú habitación, ¿o lo has hecho?” Se alisó el pelo suelto de vuelta en una cola de caballo. Sus ojos estaban de nuevo emocionados, casi como los de un niño. Tres años desde que no la veía así… de feliz por algo.
“¿No te conté? Grant memorial quería que empezara lo más pronto que pudiera. No puedo imaginármelos estando ocupados, así que quizá vea en Winchester. Ellos tienen un gran complejo médico allí.”
“¿Winchester?” Suspiré. Sabía que no debería estar sorprendida de que ella estuviese saltándose la primera noche aquí. Desde que papá murió, mamá ha empezado a trabajar más y más. Ella no dejaba tiempo libre. “¿No pasamos por allí una hora antes de llegar aquí?”
Ella tomó el resto de los vasos y los puso en un gabinete. “Winchester no está tan lejos. Sólo vas por la ruta 22 y luego 55 y bang, estás allí.” Ella limpió sus manos ausentemente en su uniforme.
Tomé una respiración, pero se mantuvo atascada en mi garganta. “¿Así que no as a pasar la noche aquí?”
Ella me miró, casi confundida por un momento. “Katy, este es probablemente uno de los lugares más salvajes para vivir.” Ella agarró su cartera de viaje desempacada. “Nunca has estado así de nerviosa antes. Incluso en Florida donde todo lo que oías en la noche eran las sirenas de policía. No tienes que preocuparte acerca de invasiones en la casa o terminar en la parte de atrás de un cartón de leche aquí.
Por la mirada de los densos árboles que rodeaban los pequeños grupos de casa, el único tipo de invasión a morada que podría preocuparme era un oso que apareciese en la casa.
Dándome unos golpecitos en el hombro, ella sonrió. “Si necesitas algo, dejé el número en mi vestidor arriba de las escaleras.” Ella caminó hasta la puerta principal. “No sé cuan ocupada estaré, pero estoy segura de que puedes dejarme un mensaje.”
La seguí fuera. El sol estaba poniéndose, tornando el aire más helado. Abrazando mis codos, la vi entrar en su Prius.
“Si decides salir esta noche, sé cuidadosa. Esos caminos pueden ser muy curvados.” Ella sacó su cabeza fuera de la ventana del auto. “¡Oh! Y la llave extra está en mi vestidor también. ¡Te veo mañana! ¡Te amo!”
¿Salir? Ketterman no fue incorporada. Significando que ni siquiera era una ciudad real. El lugar más cercano era Petersburg. Dos o tres semáforos en el pueblo cerca de otros pueblos que probablemente no tenían ni siquiera un Walmart en ellos. No tendríamos ni siquiera el correo en la casa. Tendríamos que conducir hasta Petersburg para obtener nuestro correo.
Barbárico.
Ella frunció su ceño. “¿Dónde conseguiste esa polera?”
¿Ahora ella estaba notándolo, luego de estar una eternidad en el auto conmigo? Mamá. No la observante número uno en la familia. Un poco terrorífico considerando que ella es una enfermera de emergencias altamente cualificada. “¿Qué tiene de malo?”
“Nada,” respondió ella. “Es bonita.”
Bonita como eso no mucho. Miré hacia abajo a mi polera y me encogí de hombros. En ella se lee MI BLOG ES MEJOR QUE TÚ VLOG. Amaba esta polera.
Antes de que pudiera preguntarme qué estaba de malo con mi polera, ella ya estaba en la carretera. La brisa helada de la montaña golpeó solo mis piernas, y tuve un escalofrío. Mediados de Julio y ya estaba teniendo piel de gallina. Estaba en otro mundo comparado a Florida. La riqueza de la tristeza se levantó dentro, formando un nudo en mi garganta. No era tanto que iba a extrañar Gainesville, el clima, mi vieja escuela, o incluso nuestro departamento.
Extrañaba a papá-
Y Florida era papá. Era allí donde él nació, donde él conoció a mi madre y donde todos mis recuerdos estaban. Mis ojos ardieron, pero las lágrimas no cayeron. Llorar no cambiaría el pasado y papá lo odiaría, pero era como perderlo una y otra vez.
Tomando una gran respiración, miré arriba. Podía ver las puntas de las montañas y los varios tipos de árboles. La vegetación era densa. No podía ver ningún suelo o incluso juzgar la actual entrada de las rocas que hacían una gran sombra sobre todo. Era naturaleza en su esplendor, lo que significaba lo peor para mí. Incluso si yo amaba la naturaleza y cuando pequeña era feliz de ir a los bosques cercanos, ahora tengo una terrible probabilidad de perderme. La idea de sobrevivir a las salvajes moras hasta que alguien me encontrase era menor que—
Un extraño cosquilleo picó desde mi nuca hasta abajo en mi columna vertebral.  Me puse completamente quieta, de repente sintiendo calor y luego frío. Era ciertamente un sentimiento fácil de reconocer.
Estaba siendo observada.
Mi corazón saltó en mi garganta. Me di la vuelta, escudriñando el patio delantero y los pocos árboles que podía ver antes de que las sombras se tragaran los demás. No había nada pero unos cuantos pájaros y quizá algún rápido ciervo. ¿Podían los ciervos contagiarse con rabia? Necesitaba chequear eso, pero dudaba de que esa fuese la razón por la cual estaba volviéndome loca.
El sentimiento seguía allí.
Visiones de tres hombres de dedos bailaban en mi cabeza. Realmente no tuve que haber visto wrong turn antes de que nos cambiáramos aquí.
Sudor cubrió mis palmas, y no podía sacudir el sentimiento de que alguien iba a saltar de repente y me iba a dar un paro cardíaco.
Era un sentimiento tan fuerte. Como si alguien estuviera justo junto a mí.
Estremecimientos corrían por mi columna, como algún tiempo de sistema interno de alarma que gritaba no estás sola. Arrastrando los pies a la barandilla, me incliné. Desde este punto de ventaja, podía ver la casa de mi izquierda. Cortinas cubrían las ventanas que me daban la cara. No había—
Los delgados cabellos de la parte de atrás de mi cuello se movieron como si alguien me hubiera dado un cálido soplido a lo largo de la nuca. Me empujé fuera de la barandilla y me giré, esperando ver a alguien parado allí.
No había nadie.
Las tablas del suelo del porche crujieron. Aguantando mi respiración, escuche como las tablas gemían todo el camino hasta el borde de la escalera, pausé y luego tomé las escaleras que dirigían hacia la entrada. Mierda… Mi corazón dio un vuelco.
“¿Hola?” Mi voz sonó como un susurro.
No hubo respuesta.
Tragando el nudo de miedo que se había formado en mi garganta, lentamente hice mi camino de vuelta hacia la puerta. Buscando frenéticamente un espacio vacío en frente de mí. ¿Estaba la casa embrujada? Porque enserio, Podría jurar que alguien acababa de soplarme en la parte de atrás de mi cuello y luego caminó fuera del porche como un escalofriante, pervertido fantasma.
Tenía que ser el estrés de estar atascada en el auto con mi mamá por horas y luego mudarnos, quizá he inhalado mucho polvo, y ahora estoy alucinando. Porque eso no pudo ser un fantasma y segura como el infierno que no era una persona invisible.
Tomando una gran respiración, volví adentro y me forcé a empujar lo que recién pasó fuera de mi mente. Agarré la caja más cercana y la tiré de golpe en el viejo piso de madera. La necesidad de llorar, de tener un auténtico festival de sollozos, me golpeó en el estómago. Mis dedos temblaban mientras abrí la cinta de embalaje.
Enojo y frustración me golpearon en el estómago.
Me levanté y caminé hasta el rellano que conducía hacia arriba. Presionando mis puños cerrados contra mi boca, grité tan fuerte como pude. El sonido fue amortiguado, apenas audible, pero me hizo sentir mejor. Justo como trabajar sin parar hacia sentir a mamá mejor. Y justo como la jardinería era un consuelo adormecedor para mi cerebro.
Unos minutos luego de que estuve allí, mirando fuera a la nada, volví a las cajas. No se iban a desempacar solas. Un pesado sentimiento se centró sobre mi pecho. Empecé a sacar varios ítems empacados y traté de pensar en nada. Cada cierto tiempo, miraría hacia la ventana en el frente de la casa. El sentimiento de estar siendo mirada pasaría de nuevo y luego desaparecería.

¿Qué te pareció? Es un poco más misterioso y con aire de suspenso que el que todos conocemos.

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